¿En qué consiste?

La hipertrofia de labios menores o el aumento de tamaño de los labios que rodean el orificio de la vagina es una alteración relativamente frecuente y que provoca en la mujer malestar tanto físico como psicológico.

La causa puede ser de origen congénito, es decir, mujeres que nacen con los labios menores grandes e irregulares o bien pueden aparecer a lo largo de la vida, después de embarazos o por el paso del tiempo. Este aumento en el tamaño provoca incomodidad, irritación con ropa entallada o incluso puede dificultar las relaciones sexuales o el ejercicio.

La cirugía de la reducción o labioplastia reduce y cambia la forma de los labios agrandados, disminuyendo la irritación y molestias y en muchos casos devolviendo la autoestima y confianza a muchas mujeres.

¿Soy un buena candidata?

Son buenas candidatas aquellas mujeres que presentan unos labios menores alargados, gruesos o asimétricos que buscan una mejoría en su aspecto y en su autoestima. No existen límites de edad y se puede realizar junto a otros procedimientos como lipoescultura, abdominoplastia, labioplastia de aumento…

¿Cómo es la cirugía?

La cirugía se realiza con anestesia local y sedación, no es necesario el ingreso en un centro hospitalario y suele durar entre 45-60 minutos. Existen diversas técnicas de reducción según el tamaño y la forma de los labios para conseguir un buen resultado estético y funcional (no perder la sensibilidad, no perder la capacidad de lubricación de la entrada del orificio vaginal). Se realiza con suturas reabsorbibles muy finas y las cicatrices quedan invisibles con el tiempo.

¿Después de la cirugía?

Tendrá leves molestias los primeros 2 o 3 días, con inflamación y algún hematoma en la zona por lo que deberá llevas ropa holgada. Es importante evitar ejercicios fuertes y deberá evitar relaciones sexuales al menos durante las tres semanas siguientes.

En determinados casos, la inflamación y pequeñas reducciones en la sensibilidad pueden tardar en normalizarse unos 2 a 3 meses.

¿Riesgos, garantías?

Esta intervención es sencilla, con un postoperatorio corto y con unos resultados altamente satisfactorios siguiendo las instrucciones correctas, sobre todo, en cuanto al reposo y a la higiene. Existen riesgos y complicaciones menores, como el sangrado o la infección o la pérdida de sensibilidad transitoria.