La mama tuberosa es una mama con una serie de características especiales que hacen que se traten de forma, si bien forman parte de la cirugía de aumento mamario.

La mama tuberosa es aquella que se caracteriza por ser asimétrica, en ocasiones presenta una forma tubular y carece o tiene poco polo inferior (ver fotos más abajo). Las pacientes que presentan este tipo de mama se ven muy beneficiadas por la cirugía de aumento, puesto que mejoran de forma exponencial el aspecto de sus mamas. Se trata de pacientes que ven limitadas las opciones de ropa y no se encuentran cómodas a la hora de mostrarse al desnudo.

¿En qué consiste?

Las complejidades anatómicas que hemos mencionado se corrigen con la técnica de la cirujana y, en algunas ocasiones, se complementan con el lipofilling (uso de la grasa propia de la paciente) para mejorar la simetría.

La parte restante de la ciugía es muy similar a la del aumento mamario, en una primera consulta se evaluará el tamaño y la forma de las mamas, la firmeza de la piel y el estado general de salud. Se explicarán la técnica, el tamaño y la forma y las opciones o la combinación de procedimientos que sean mejor de forma individualizada. Una vez se hayan aclarado todas las dudas y preguntas se solicitarán unas pruebas preoperatorias que serán evaluadas por el anestesista. También se le proporcionarán una serie de instrucciones de cara a la cirugía de aumento mamario y se tomarán varias fotografías para poder ver la evolución en las visitas de seguimiento.

La mamoplastia de aumento con la remodelación glandular y cutánea que requiera cada paciente se realiza con anestesia general y será necesario que la paciente pase la noche en el centro hospitalario. La doctora le proporcionará también instrucciones para el cuidado de la zona en los días o semanas posteriores a la intervención.

¿Después de la cirugía?

Tras la mamoplastia de aumento, podrá sentirse fatigada y dolorida durante unos días. Estas molestias podrán tratarse con analgésicos de uso habitual y lo normal es que pueda retomar su vida casi normal en unos días. Es absolutamente normal que los pechos estén algo amoratados e hinchados después de la operación. La inflamación desaparece habitualmente en tres a cinco semanas. Las cicatrices también irán mejorando, en un principio estarán rosadas y a lo largo de los meses su color se irá atenuando y se irán difuminando progresivamente.

Es importante que acuda a las consultas de seguimiento que se programarán para  observar su evolución.

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