¿En qué consisten los ultrasonidos?

Las ondas de ultrasonidos producen vibración durante su propagación por los tejidos produciendo unos cambios físicos y fisiológicos en las células. El tratamiento con ultrasonidos ha sido utilizado desde hace años por fisioterpeutas y también resulta ideal en la intervención de lipoescultura (liposucción) como preoperatorio, aunque su uso más extendido hoy en día es como tratamiento anticelulitis.

Ultrasonidos y celulitis

La terapia anticelulítica  se beneficia de los efectos mecánicos y térmicos que producen  los ultrasonidos. El efecto mecánico más conocido es el de la cavitación, que consiste en la formación de burbujas dentro de los adipocitos (células grasas)  que, mediante la vibración, provocarán su estallido. En el tratamiento de la celulitis conseguimos una mejoría del riego sanguíneo, una mayor elasticidad de las estructuras fibrosas y  una aceleración del metabolismo de las células grasas a nivel del tejido subcutáneo.

Tras la aplicación de los ultrasonidos se aplica una programación individualizada de presoterapia que mejorará el retorno venoso y el drenaje linfático y acelerando los efectos que hemos conseguido con el tratamiento anterior. Se trata de un tratamiento rápido, eficaz y absolutamente indoloro.

El tratamiento consiste en un mínimo de 6 sesiones, aunque el número óptimo de sesiones será pautado por el médico en función de la estructura y extensión de la celulitis que se quiera combatir. Primero, se procederá a su tratamiento mediante ultrasonidos, 5-10 minutos por zona y, después, 20-30 minutos de presoterapia. Lo ideal es realizar el tratamiento 2 veces por semana o, como mínimo, una vez a la semana hasta finalizarlo. Una vez concluido, es recomendable programar sesiones de mantenimiento.